Discurso de apertura del XXIII Congreso Nacional de FACE

Discurso de apertura del XXIII Congreso Nacional de FACE

13/11/2025

Queridas cooperativas, autoridades nacionales y provinciales, representantes del sector energético, amigos y amigas de todo el país: 

Es un honor dar inicio a este nuevo Congreso Nacional de FACE, en un momento histórico para nuestro país y para el cooperativismo argentino.

Vivimos tiempos de transformaciones profundas, marcados por debates sobre la reforma laboral, la desregulación de los mercados y la modernización del sistema energético. Estos procesos, lejos de ser una amenaza, representan —si sabemos interpretarlos con madurez y visión colectiva— una oportunidad para el fortalecimiento del modelo cooperativo.

Durante más de cien años, las cooperativas hemos llegado hasta donde el Estado no lo hizo. Hemos llevado energía, conectividad, servicios esenciales y desarrollo local a miles de pueblos y comunidades. No lo hicimos por lucro, sino por necesidad y compromiso, condiciones que persisten. Somos personas organizadas para lograr fines en común, para vivir mejor en conjunto.

Por eso, cuando hoy se habla de desregulación, de apertura y de competencia, desde FACE decimos con claridad: el cooperativismo no teme a la competencia, pero exige reglas justas, transparentes y sostenibles. Reglas que reconozcan la función social y territorial que cumplen nuestras entidades.

Miramos a nuestro país desde la perspectiva cooperativista, y si bien no somos estatistas, propendemos a que haya un Estado que garantice la convivencia en todos los aspectos de desarrollo humano.

Respecto a la reforma laboral, celebramos toda iniciativa que promueva la formalidad, la productividad y el empleo genuino. Celebramos especialmente las medidas que lleven a las personas fuera de la marginalidad y tengan la posibilidad de tener existencias dignas. Pero también recordamos que las cooperativas siempre fueron espacios de trabajo digno, con participación, democracia y equidad. El desafío no es flexibilizar derechos, sino modernizar sin perder humanidad. Porque, a diferencia de otros modelos, el cooperativismo no deslocaliza, no especula y no se retira: permanece al lado de la gente.

Entendemos que las leyes se deben actualizar a la realidad de las sociedades, y también que se deben sostener los valores con reglas aplicables para sumar a los sectores de la población que no tienen acceso a la educación y la salud. 

En materia energética, la desregulación abre un escenario en el que debemos estar presentes con una visión clara: las cooperativas somos parte del sistema, no un actor marginal. Podemos —y queremos— participar en la generación distribuida, en la transición hacia las energías renovables, en la eficiencia energética y en la digitalización de redes. Pero para hacerlo necesitamos políticas públicas que reconozcan nuestro aporte y que nos integren en la planificación nacional.

Hoy, una nueva faceta tecnológica cubre al mundo. Es la inteligencia artificial que se presenta como una herramienta transformadora para los desarrollos tecnológicos. En el ámbito de la distribución de energía eléctrica, puede aportar soluciones para hacerla más eficiente, confiable y cercana al usuario. Nos permite anticipar fallas, optimizar el mantenimiento y las inversiones, reducir pérdidas, mejorar la calidad del suministro y acompañar la integración de las energías renovables y los sistemas de almacenamiento. Para que esto suceda debemos capacitar a nuestros técnicos y profesionales para el uso eficiente de la IA en nuestras redes distribuidoras. Por eso el verdadero desafío está en cómo lograr que las inversiones necesarias se realicen con los incentivos adecuados que permitan una integración progresiva y equitativa de estas tecnologías de nuestras cooperativas.

Somos defensores de los debates y las soluciones democráticas. Somos defensores de los consensos y acuerdos como producto de los debates. Por eso defendemos los cuerpos deliberativos. Es un camino necesario para obtener reglas y normas que sean duraderas y aplicables. 

Y en ese sentido, hacemos un llamado respetuoso pero firme a los gobiernos provinciales: necesitamos que las políticas energéticas provinciales estén alineadas con los lineamientos nacionales, para que las cooperativas no queden atrapadas en medio de regulaciones contradictorias o superpuestas. La energía no tiene fronteras administrativas: es un servicio esencial que debe gestionarse con coherencia y previsibilidad. El país requiere una mirada federal coordinada, donde Nación, provincias y cooperativas trabajemos en un mismo sentido, con reglas claras y objetivos compartidos. 

Asimismo, queremos expresar que las cooperativas de servicios necesariamente debemos formar parte del debate nacional energético. Porque somos más de 500 empresas cooperativas eléctricas distribuidas en todo el territorio, y porque gestionamos el servicio en más de 1.700 localidades y damos a servicio a miles de familias y emprendimientos productivos en el país. Nuestro peso territorial, social y técnico nos legitima y nos hace responsable. No se puede hablar de energía, desarrollo o inclusión sin que el cooperativismo esté sentado en las mesas de análisis energético. Queremos participar activamente en la construcción de un nuevo marco regulatorio, aportar nuestra experiencia y ser parte de la solución. 

Nuestra capacidad de gestión se fortalece con nuevos modelos asociativos. Es con orgullo que compartimos la constitución de nuestra nueva empresa mayorista, DISTRIBUIDORA INTEGRAL DE ENERGIA S.A , un claro ejemplo de gestión asociativa y regional para la compra conjunta de energía. Esta iniciativa demuestra que, a través de la cooperación, podemos optimizar costos y asegurar el abastecimiento de forma más eficiente para todos nuestros asociados. 

Asimismo, queremos destacar que, gracias al acompañamiento de FACE, muchas cooperativas han podido regularizar sus deudas con CAMMESA. Estos logros brindan previsibilidad y alivio financiero a las entidades, permitiéndoles concentrar sus esfuerzos en la mejora del servicio y en el desarrollo local. 

Hoy más que nunca, el país necesita alianzas inteligentes entre el Estado y el sector cooperativo. Porque el cooperativismo no es competencia del Estado: es su aliado natural, su extensión solidaria en el territorio, una red federal de más de 500 cooperativas eléctricas que todos los días sostienen la vida y la producción en pueblos y ciudades.

Sabemos que en el fondo crece un flagelo que afecta transversalmente: el narcotráfico. Esas redes clandestinas corroen cualquier esquema de organización pública o social. Allí está el núcleo del problema, y debemos tenerlo presente. Como la red de contención social y territorial que somos, las cooperativas debemos ser aliadas activas en la construcción de comunidades más fuertes y menos vulnerables a la degradación.

Por eso, este Congreso no es solo un espacio de debate. Es una declaración de principios y un punto de encuentro para proyectar el porvenir. Porque creemos en una Argentina más moderna, más eficiente, más justa. Y creemos que esa Argentina se construye con energía, con trabajo y con cooperación.

Y ese es justamente el espíritu que nos convoca hoy: “Conexión cooperativa, construyendo un futuro sostenible”. Un futuro que se construye con participación, con compromiso y con la fuerza de un movimiento que lleva más de un siglo iluminando el país.

 

Muchas gracias.